La desconexión digital desde la filosofía: hacia una garantía al descanso y esparcimiento de la persona trabajadora

Francisco Trujillo Pons.
Universitat de València (España).


Con la pandemia mundial, muchos trabajadores han sufrido situaciones de intromisión laboral en sus hogares por parte de jefes, compañeros, clientes o proveedores; se han incrementado exponencialmente las llamadas telefónicas, los mensajes por móvil, los correos electrónicos y las videoconferencias. En estos contextos, la desconexión digital del trabajador al término de la jornada laboral resulta fundamental. Y no solo ello, también puede evitar conductas de ciberacoso, por lo que el acosador en tiempo de descanso del trabajador va a tener una cortapisa importante en su actitud maliciosa hacia el trabajador: en tiempos de descanso no podrá hacer servir medios como correos electrónicos, llamadas telefónicas, mensajes instantáneos para perseguir su fin hostigador. El trabajador, haciendo uso de su derecho podrá gestionar las condiciones en las que trabaja desde su hogar con un horario fijo; podrá controlar los posibles choques en forma de comunicaciones laborales que pueda sufrir en la invasión a su vida familiar y privada.

El descanso no ha de ser solamente una desconexión mental del trabajo, para que sea efectivo y sanador del tecnoestrés e hiperconectividad digital, los trabajadores se han de recrear, esparcir y liberar; se han de alejar de actividades profesionales directas o indirectas. Siguiendo al filósofo coreano Byung-Chul Han en estos tiempos de pandemia, el tiempo laboral se ha totalizado convirtiéndose, en la actualidad, en el tiempo absoluto. La pandemia y la sociedad neoliberal que apremia, por encima de todo, el rendimiento, está provocando en la población trabajadora un cansancio hercúleo; los empleados se autoexplotan al creerse que se está realizando, empujados, también hay que decirlo, por el imperativo rendimiento empresarial y el miedo a ser represaliados o despedidos.

El estrés informático que padecen los trabajadores es extenuante y fatigoso, muchos trabajadores se sienten cansados de forma permanente como si fuese parte de su vida. Sin embargo, este tecnoestrés es totalmente reparable y sanable. El descanso actual no es del nivel necesario para evitarlo y/o reducirlo; las TIC son un impedimento a este descanso efectivo. La falta de desconexión está abocando a los trabajadores a que su tiempo vital coincida plenamente con su tiempo laboral. Ha de dividirse de forma clara el tiempo laboral del tiempo de descanso. El tiempo de ocio no ha de servir solo para descansar del excesivo y abrumador trabajo, como se decía, ha de servir para “recargar”, para que el trabajador pueda recrearse, esparcirse y alejarse de los objetivos externos propios del trabajo. Los empresarios, los cargos con mando, los altos directivos y los trabajadores que, sin excepción, están todos sujetos a esta fatiga y extenuación, deben liberar la vida de la presión del trabajo y de la necesidad de rendimiento.


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