Filipinas. Ley de Descanso de los Trabajadores.

Francisco Trujillo Pons.
Director del Grupo de Investigación DESC-LABOR.


Filipinas, a inicios de 2022 estuvo impulsando en su Senado un proyecto de Ley que busca prohibir y sancionar a los empleadores que se comuniquen con sus empleados o les pidan que se presenten a trabajar fuera de sus horas de trabajo.

Después de tener acceso a la iniciativa legislativa, la Ley número 2475 denominada como “Worker’s Rest Law” (Ley de Descanso de los Trabajadores) prohíbe a los empresarios, gerentes, supervisores o cualquier otro agente hacer lo siguiente a menos que el trabajador dé su consentimiento:

a) exigir que el trabajador preste servicios durante las horas de descanso;

b) exigir que el trabajador esté de servicio, viaje o esté en un lugar prescrito para trabajar o realizar actividades relacionadas con el trabajo, como seminarios, reuniones, trabajo en equipo y otras actividades similares durante las horas de descanso;

c) contactar al trabajador para fines laborales y relacionados con el trabajo a través de teléfono, correo electrónico, mensaje y otros medios de comunicación, a menos que sea con el propósito de notificarle la necesidad de prestar un trabajo de emergencia o urgente según lo dispuesto en los artículos 89 (“emergency overtime work”) y 92 (“when employer may require work on a rest day”) del Código Laboral de Filipinas”.

Así mismo, el proyecto prohíbe al empresario sancionar a sus trabajadores por no abrir o contestar las comunicaciones recibidas durante las horas de descanso. Este proyecto de Ley cubrirá a los trabajadores de empresas privadas y públicas en todos los centros de trabajo y empresas, sean o no lucrativos.

Este derecho de los trabajadores filipinos, de salir adelante, sin embargo, no sería absoluto, sino que se exceptuaría a determinados trabajadores: personal de campo (la propuesta de Ley define al personal de campo como “empleados no agrícolas que realizan regularmente sus funciones fuera del lugar principal de trabajo o sucursal del empresario y cuyas horas reales de trabajo en el campo no se pueden determinar con certeza razonable”) a los empleados domésticos, a las personas al servicio de otras empresas (contratas y subcontratas) y a los trabajadores que cobran por resultados.

Más sobre su contenido, conforme a su artículo 5, no se podrá obligar a un trabajador a realizar horas extraordinarias, a menos que el señalado artículo 89 del Código Laboral de Filipinas permita lo contrario, o a menos que el trabajador dé libremente su consentimiento por escrito para realizar horas extraordinarias.

Cualquier renuncia al derecho a las horas de descanso o cualquier consentimiento previo para realizar horas extraordinarias como condición para el empleo, el reempleo o la continuación del empleo serán nulos. Las personas que violen las disposiciones de la medida propuesta deberán pagar al trabajador 1.000 pesos filipinos (esto es al cambio, 17,26 euros) por hora de trabajo realizado en tiempo propio de desconexión digital, pero el trabajador debe proporcionar pruebas sustanciales. Si la transgresión del artículo 5 viene acompañada de violencia, amenazas o intimidación, el infractor se enfrentará a penas por coacción grave de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 286 del Código Penal Revisado. Si al trabajador que hizo valer su derecho laboral al “desenganche” tecnológico, se le limita, discrimina, priva o ve disminuidas sus oportunidades de empleo, el infractor se enfrentará a penas prisión de uno a seis meses y a una multa no inferior a 100.000 pesos filipinos (1.726,17 euros). Por último, si la infracción es cometida por una entidad pública, la sanción se impondrá al funcionario o funcionarios culpables de dicha organización.

Estaremos desde el grupo de investigación DESC-LABOR expectantes de los pasos siguientes que se den en Filipina. Si se materializa el proyecto de Ley, no sería el único país asiático en contar con una regulación propia del derecho laboral ya que, mucho antes, India, tomando como ejemplo claro la regulación francesa, promulgó en enero de 2018 la Ley “The right to disconnect Bill, 2018” número 211 que le confiere a cada trabajador la libertad de desprenderse de las redes comunicacionales que lo vinculan con su trabajo, es decir, correos electrónicos o llamadas telefónicas, durante las horas fuera del horario y en las vacaciones. La Ley, determina de forma clara el derecho del empleado a “negarse a responder llamadas fuera del trabajo” sobre cualquier materia relacionada a su prestación de servicios.


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