Emails a «deshora» y la Desconexión Digital

Cristina Moreno.
happyctivity.com


El art. 88 de la LOPDPGDD y el art. 18 de la LTD nos concede el derecho a desconectar de nuestro correo electrónico fuera del horario laboral para una mejor conciliación de nuestro tiempo y, por tanto, de nuestra vida. Peeeeero, ¿qué pasa si somos nosotros/as quienes seguimos recibiendo/enviando emails fuera de nuestra jornada? ¿Acaso no depende también de cada persona el que se pueda ejercer este derecho? ¿Quién pone los límites y cómo? ¿Necesitamos que sea nuestra empresa la que ponga los límites o podemos ponerlos nosotros/as?

Generalmente, en torno a este tema, hay 2 grupos diferenciados:

– quienes consideran que cada cual es responsable de su desconexión y que la tecnología facilita precisamente desactivar el correo fuera de la jornada. “Yo mando los emails cuando puedo, y cada cual que los lea cuando crea conveniente”.

– y quienes aluden al respeto y la empatía a la hora de evitar emails a deshora, con frases del tipo “Qué cuesta dejar los emails programados para que se envíen al día siguiente”, “Si lo envían a deshora, me siento en la obligación de (al menos) valorar su importancia/urgencia”.

¿Decuál de estos extremos estás tú más cerca? 

Hace una semana lancé la siguiente pregunta en Linkedin, una de las Redes Sociales de perfil profesional más popular:

¿Qué haces tú cuando recibes un 📧email fuera de tu jornada oficial de trabajo?

A día de hoy (21/07/2021), ha habido más de 1800 votos, y este es su reparto entre las 4 opciones que daba:

Encuesta

No se trata de un estudio riguroso, ni mucho menos, pero ya ayuda a intuir el impacto del papel individual en esto de la desconexión digital real; tanto a la hora de enviar emails, como a la hora de recibirlos. Por supuesto, nadie quita un ápice de responsabilidad a las organizaciones, cuyo papel es crucial a la hora de facilitar la desconexión mediante sus políticas internas, formaciones y demás medidas al respecto. No obstante, de cada individuo dependerá poner ciertos límites en sus patrones de actuación.

Volviendo a los resultados orientativos de más arriba, hay un 75% de personas que afirman ver sus emails fuera de la jornada, aunque afortunadamente la mayoría (67%) dice hacerlo para decidir si contesta o no;lo cual es un paso, aunque no deja de mostraruna habitual conexión digital fuera del horario laboral. Y ojo, porque el filtro que cada persona use para valorar si contesta o no daría contenido suficiente para otro artículo, ya que hay muchos criterios a tener en cuenta en esa criba (¡y cada cual elige cómo definirlos y ponderarlos!): urgencia, importancia, contexto, excepcionalidad… Por otro lado, el “Contesto y eso que me quito” es un indicio de la carga mental que genera tener emails sin leer o sin responder. Y por último, pero no menos importante, hay un 23% que no lo mira y, ojalá que eso signifique que sí desconecta del trabajo (para conectar con sus otras parcelas vitales); no tiene por qué, pero ojalá.

Visto lo visto, ¿qué quieres hacer tú para garantizar la desconexión digital (propia y/o ajena)? Si cada persona pone su granito de arena y marca sus propios límites, cada vez será más sencillo desconectar de verdad (para quien quiera). Aunque también podemos dejar nuestra conciliación en manos del resto. Cada cual que decida.

Puedes visitar el post original de LinkedIn con la encuesta correspondiente aquí, donde verás todo tipo de comentarios, incluyendo temas como la desconexión digital durante los viajes de trabajo, o en entornos internacionales con diferentes husos horarios, o el caso de los autónomos o el sector de atención directa al cliente, etc.


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